Vísperas

Emocionante víspera de la festividad de Santiago Apóstol, patrono de España, en el Monasterio de Santo Domingo de Silos. Con la lectura de un párrafo de la primera carta de Saulo a los Corintios que precede a un interminable canto gregoriano y finaliza con un sahumerio de los fieles con incienso, la ceremonia va fluyendo con una intensidad casi insoportable.

Pernocto en una celda del Monasterio de San Francisco de Silos, restaurado bajo la batuta del gran Peridis. Uno siente el perdón de los pecados que se nos concede por la generosidad del Altísimo, dejándonos limpios de tarjetas para iniciar un nuevo ciclo de competición de la vida.

Navaja con cachas, o el otro cuento de los errores

por Notas a pie de guerra

Un día primaveral, iba a almorzar con unos amigos al parque, como quien se va a la Sierra por San Isidro. Creía que para San Jorge o la Cincomarzada, fiestas locales. Error. La denuncia me desmiente: no era ninguno de esos días, sino, justamente, en el que mi padre cumplió 63 años.

Iba, precisamente, con una navaja de mi padre, para cortar el pan y embutido; otros llevarían viandas y vino. De camino, me encontré con otros colegas que se dirigían al Gobierno regional para tramitar unas becas y les acompañé. Error.

Así fue que entré con una barra de pan, unas vueltas de longaniza y una navaja plegable a la sede del Gobierno de Aragón. Pasé por un arco —ni del Triunfo, ni de Cupido, esos impostores; resultó ser un detector de metales—. Una vez franqueado, me sorprendieron con esta pregunta: “¿lleva usted una navaja?” Pensé: “¡qué casualidad, esta gente necesita, exactamente, algo que solo hoy llevo”. Error.

Me llevaron a un aparte, donde intenté instruir sobre: los almuerzos tipo pícnic, el compartir alimento con los amigos y las hormigas del césped, el hecho de que llevar comida junto a la navaja, diría Ockham, hacía más verosímil que fuera para usarla para el pan y la longaniza, y no contra los chorizos, como estos seres antropomorfos uniformados parecían insinuar. Error.

Tras una conversación en la que probé todos mis registros, salvo el educado y conciliador, y en la que la autoridad se encasilló en el autoritario, salí sin navaja y con una receta de 300 €.

Nada de lo que alegué consideraron como atenuante, ni digno de transcribir en los “hechos”. En ese momento no supe a ciencia cierta de qué se me acusaba; cuando pude verlo resultó ser de “la tenencia de una navaja con cachas negras y un filo de 11,5 centímetros.” Juro que al salir con mi sorpresa y mi multa vi, con estos ojitos que ha de cubrir la tierra, a otras gentes con armas de filo tanto o más luengas que la que me incautaron en la entrada del edificio, muy bien ocultas a simple vista —en sus zapatos—, con el simple subterfugio de rebautizarlas como tacones de aguja.

Eros y política

Por Bremaneur.

Atentos: el nuevo libro de Juan Abreu consigue que miremos con admiración a Pablo Echenique. Yo creo que nada más debería decirse para invitar a la compra y a la lectura de Eros y política. Sus páginas son una llamada a la concordia y al amor, y sin duda han hecho más en sus pocos días de existencia que la ONU en toda su historia. 

Es evidente que Eros y política es un libro transgresor, porque está escrito con plena libertad contra el nuevo puritanismo, la nueva Inquisición impuesta por la izquierda. Tengamos en cuenta una cosa. Imagínense… bueno, no: recuerden la última vez que alguien les ha llamado «facha» o «fascista». No hace falta que tiren de memoria, porque seguro que ha sido hace cinco minutos; cinco horas, a lo sumo. 

De ninguna manera piensen que han hecho una valoración política de su ideología. 

¡No! Lo que acaban de llamarle es «pecador». 

Porque la izquierda pretende ejercer el monopolio de la bondad, como antaño los curas que azotaban a los niños que se tocaban la perindola a riesgo de quedarse ciegos o de que les salieran pelos en las manos. 

Este libro no es más que un arma de lucha contra esa tiranía del pensamiento. Y lo mejor es un arma cargada con la munición del humor y la ironía. Eros y política agrupa varios retratos de políticos descritos desde el punto de vista de un inquieto erotómano al que le gusta reír y hacer reír. Abreu demuestra que no siempre las caricaturas son barrocas, grotescas, perniciosas o malvadas. Los retratos de políticos y periodistas políticos que componen el libro son dibujos caricaturescos, pero trazados con los pinceles de cierta pantagruélica bonhomía. Si no lo creen así, lean las líneas que dedica a Junqueras, por ejemplo. Un retrato erótico de semejante racista catalán encajaría en la caricatura aniquiladora por antonomasia, la que Alberto Hidalgo dedicó a Sánchez Cerro, pero Abreu —¡quién lo diría, con semejante rabo y rabia!— es de trazo fino. Hay mucha ironía en sus caricaturas y por lo tanto mucho humor. Carcajadas limpias: en este libro de buenos y malos no muere nadie ni a la madre de nadie la ha cubierto un cerdo, aunque parezca lo contrario.

Como es un libro que puede leerse a saltos (¡esto sí que es una rayuela, y no Rayuela!) dependiendo de nuestra curiosidad, de nuestro gusto o de nuestros odios, creo que sería de mucho interés psicológico descubrir por qué retrato hemos empezado a leer y cuáles le han seguido en estricto orden. 

El libro es tan bueno, no solo por su escritura limpia y fina, sino por la indulgencia que transmite, que logra incluso que admiremos a quienes antes teníamos por abyectas cucarachas, y no me refiero solo al portavoz gangoso. 

Solo le pongo un pero, meramente factual. Rita Maestre no mostró jamás las tetas en público. Jamás. Solamente se alzó la blusa, jersey o camiseta y dejó ver un sujetador negro del que nunca se deshizo. Si hemos aguantado a Rita Maestre, si somos de alguna manera clementes con su estupidez, se debe únicamente a un mito. Que lo queramos mantener ya es cosa de cada cual, y responsabilidad propia ante nuestra devoción por la verdad. 

Es hora ya de que ajustemos nuestras perspectivas ante la ex-pibita de Errejón. 

Mientras tanto, honor y gloria a don Juan Abreu. 

Los 50 Primordiales (xxv)

Tea For The Tillerman
Cat Stevens

Piano piano, hemos llegado al ecuador de la lista y para celebrarlo traigo un disco muy especial. Si en la valoración que hago de los LPs para adquirir su condición de primordiales influyen mucho los recuerdos que me evocan, este se lleva la palma.
La ilustración corresponde al disco que me regalaron los amigos con motivo de mi decimonoveno cumpleaños, en el que se recreaba la portada de nuestro primordial de hoy. En realidad el disco que contenía la funda era uno de Mirinda con otro primordial: La sueca, de Los Payos.
Los más sagaces habrán advertido que el trazo les resulta familiar y es que el artista no fue otro que Trooper, dando muestra temprana de su talento con la plumilla. Nada en el dibujo resulta gratuito y me voy a entretener en explicárselo a los no iniciados.
El título: Tea For The Fanegarman, hace referencia a mí supuesta glotonería, que no deja de ser una leyenda urbana, ya que el que me conoce sabe que soy frugal y morigerado en mis colaciones. Abundando en el tema, aparezco yo como timonel sentado a la mesa, en la que, además del te, me estoy trajinando un pincho de tortilla con media trinchada, como se llamaba a la ración de pan en las tabernas madrileñas, y un cuenco de ali oli en lugar de azúcar (un gesto excesivo y grosero del dibujante para acrecentar la idea directora de la obra) En efecto éste solía ser mi desayuno (sin el all i oli) en el bar de la Escuela de Arquitectura, cuya tortilla de patata era tan buena que concitaba al mediodía la presencia de estudiantes de otras disciplinas, como era el caso del propio artista.
La caricatura refleja con detalle, cual si fuera el maestro Hergé, mi aspecto de entonces: pelo largo con raya en medio, camisa vaquera a cuadros, pelliza de piel vuelta con cuello aborregado y, asomando por el mantel, los únicos zapatos Apache que he tenido, adquiridos a precio de oro en la famosa tienda de deportes Todo de la calle Preciados. Este calzado mítico es el que llevaban los chicos de la OJE (seguro que más de un lector lo recordará) y prácticamente los únicos que llevó desde esa época hasta su muerte nuestro llorado amigo Jaime Cornejo.
En lo alto de la colina aparece, en lugar de la mujer clamando al viento para traer la lluvia bajo los relámpagos, mi Lambretta 150 LI, adquirida el año anterior en un conocido usurero de motos de ocasión.
El nombre del cantante trae causa de un compañero de colegio algo pesado que se llamaba Ceferino y, por último, el sello discográfico hace referencia a la palabra copón, muy utilizada por todos, y sustituye al gramófono original, dando como resultado El copón de su amo.
Este fue el último cumpleaños que celebré en mi casa; mi padre dispuso en mi cuarto una mesa con unas sillas en el que disfrutamos de una merienda preparada por mi madre, que incluía sus celebérrimas empanadillas con masa casera, de la que dimos buena cuenta con nuestra avidez característica (no era yo sólo el comilón)
Asistieron al evento, entre otros, el mencionado Trooper y el Marqués. Al final, en un emotivo acto, se me hizo entrega del regalo y salimos a los andenes consuetudinarios a rematar la faena en los bares de moda.
En cuanto a las música, también es un disco entrañable, no sólo porque sirviera de fondo en las fiestas de Ceta, ya glosadas aquí, y en todo tipo de guateques, en los que su música cadenciosa servía a las mil maravillas para efectuar las más arriesgadas maniobras con las chicas, sino también porque uno de sus mejores temas, Father And Son, en el que un padre trata de poner cordura y sosiego a la rebeldía de su hijo (versionado durante la pandemia por Stevens y su hijo Davey) era el preferido para cantar a voz en grito cuando volvíamos a casa perjudicados por las juergas veraniegas, normalmente acompañado en los coros por mis amigos Arturo y Chuma.
Fue el cuarto disco del cantautor, se publicó en 1970 y todos los temas son geniales, como es habitual entre los primordiales. Resulta difícil elegir entre su canción más conocida Wild World; la que abre el álbum Where Do The Children Play?; la romántica Sad Lisa; la melodiosa Into White; la mística Miles Feom Nowere o la breve Tea For The Tillerman que lo cierra, sólo por citar las más destacadas.
Siguió haciendo discos espléndidos, como Teaser And The Firecat, Catch Bull At Four o Buddha And The Chocolate Box. Una pena que después de convertirse al Islam en 1977 le diera una pájara y abandonara una carrera musical tan fructífera hasta ese momento. Volvió como Yusuf en 2007, pero ya se sabe que nunca segundas partes fueron buenas.

A orillas del Río Bravo

El primero de abril de 1954 en el rancho El Torreón, municipio de Los Ramones, estado de Nuevo León, México, Laurita Garza, maestra rural con plaza fija, le dio piola a su novio Emilio Guerra al fondo de una parcela a orillas del Rio Grande. Esto en México se recuerda mucho y al parecer todos los años se canta su canción el Día de la Maestra. Lo cierto es que todo es mentira, siendo que es todo verdad. Lalo Mora, cantante nacido allí al lado, en La Arena, también municipio de Los Ramones y autor del corrido norteño de Laurita Garza cambió un poco los nombres y movió la historia unos kilómetros hacia la frontera por respeto de los difuntos y de sus deudos. Lalo Mora, el rey de mil coronas, ahora canta solo pero hizo primero dúo con el nombre de Lupe y Lalo para fundar luego el grupo Los Invasores de Nuevo León. Lalo Mora canta letras desgarradas, bárbaras, violentas y alcohólicas entre las que se desliza siempre el amor, ay, el amor. De Lalo Mora, cantante de Los Ramones pude decirse lo mismo que de Los Ramones, que lleva 20 años dándole marcha a mi cuerpo, que sus 14 discos son iguales que el primero, que todas sus canciones no son mono son estéreo y todas se parecen y ahí radica su secreto. Laurita Garza en realidad se llamaba María Justina Cabrera García y a sus 23 años era maestra de infantes en una escuela rural, hoy en día aún en pie, muy parecida a la casilla de un peón caminero; su amado, el apiolado, se llamaba Juan Manuel García Garza y dizque tenía 19 y los luctuosos hechos no sucedieron a orillas del Río Bravo sino a orillas del Río San Juan. Laurita Garza y su novio Emilio Guerra, o lo que viene a ser lo mismo pero más prosaico, María Justina y Juan Manuel, estaban en relaciones serias pero como ella en un baile se echó unas piezas con otros mozos él decidió romperlas. Siendo el asunto definitivo Laurita le mandó recado por una alumna para que se pasara por donde la escuela y hacerse la recíproca devolución de los regalos. Allí Laurita, bajo unos arbolitos a la orilla del rio, le pegó seis tiros, por dejar bien asegurada la cosa, y se disparó ella dándose muerte. Cuando por el estruendo se acercó un amigo de Emilio los vio tumbados y los pensó dormidos, y quizá también hermosos y unidos en la muerte como Romeo y Julieta. La letra del corrido, que para mejor conocimiento y difusión les copio más abajo, empieza como empiezan las buenas historias, fijando el escenario con la brumosa precisión de un Cervantes nuevo-leonés: “A orillas del Rio Bravo, en una hacienda escondida”. Dicen que hay dos o tres clases de novelas policíacas; las que tratan de quién fue, las que tratan de cómo lo hizo, y las que explican el porqué. La canción de Laurita Garza no se encuadra muy bien en ninguna de las tres porque incluso antes de empezar ya todos saben cuándo, cómo y porqué. “Laurita mató a su novio porque ya no la quería y con otra iba a casarse nomás porque las podía.” Yo, que he estudiado el asunto todo lo a fondo que merece, es decir, lo justo para matar esa curiosidad por lo truculento que habita en el fondo del alma humana, no he encontrado en los testimonios revisados – de un hermano de Laurita y de un primo de Emilio- mención alguna a la tal Estela con la que supuestamente Laurita fue corneada. Creo por ello que el personaje de Estela tiene su justificación únicamente en una necesidad métrica y rítmica, es un fantasma que existe sólo por necesidades literarias. El corrido norteño de Laurita Garza es famoso en México, creo yo porque tiene un poco de Paquita la del Barrio, rata inmunda, animal rastrero, etc. Un poco de venganza femenina, un poco de os voy a llevar a la civilización a tiros. Laurita Garza, se insiste, era maestra de escuela y al no explicarnos a qué se dedicaba Emilio damos inmediatamente por hecho que era un gañán iletrado, un ignorante, un zafio que no respeta, extremo que su
desconsideración confirma. O bien como dice la canción directamente la engaña y deja o bien como cuentan los testigos por celos la abandona. Laurita, mujer que imaginamos educada, moderna, alegre pedagoga rural con su pequeño huerto periurbano y pizarra con gomets, se ve de pronto enfrentada a su triste realidad, a las costumbres bárbaras de una sociedad agraria y machista y basada en el honor. Así a Laurita, deshonrada y sin perspectivas, no le queda otra más que reaccionar con barbarie frente a la barbarie, con violencia frente a la violencia, con crueldad frente a la crueldad. Si bien se ve en el asunto de Emilio y Laurita la muerte de este tiene una evidente connotación civilizadora y educativa. De enmienda y corrección de comportamientos y valores reprensibles, caducos e irrespetuosos. Véase por ejemplo la última estrofa, esa en la que ella toma el control de la situación, se levanta y actúa; las rimas cerquita, cortita, Laurita son de escuela primaria y le dan a la escena un contexto en el que la docente cariñosa pero firme reprende inmisericorde porque la letra con sangre entra. A mi por esto no me extraña que Laurita Garza, la pedagoga asesina de Los Ramones, Nuevo León, sea una especie de patrona de las maestras mexicanas. En el mismísimo lugar en el que encontraron a Laurita, bella y como dormida sobre el cadáver de Emilio, como una Julieta morena o una Bella Durmiente ya eterna, hay una cruz que recuerda al malvado amado. A Laurita se la llevaron sus doce hermanos, seis mujeres y seis hombres, al panteón de San Isidro, otra pedanía del municipio de Los Ramones, hey ho, let’s go, y allí descansa en paz. Y que viva México, cabrones. 

EL CORRIDO DE LAURITA GARZA

A orillas del Río Bravo
en una hacienda escondida
Laurita mató a su novio
porque él ya no la quería.
Y con otra iba a casarse
Nomás porque las podía

Hallaron dos cuerpos muertos
al fondo de una parcela.
Uno era el de Emilio Guerra,
el prometido de Estela
Y el otro el de Laura Garza
La maestra de la escuela.

La última vez que se vieron,
ella lo mandó a llamar
Cariño del alma mía
Tú no te puedes casar.
No decías que me amabas
Que era cuestión de esperar

Tú no puedes hacerme esto,
qué pensará mi familia.
No puedes abandonarme
después que te di mi vida
No digas que no me quieres
Cómo antes sí me querías.

“Solo vine a despedirme”
Emilio le contestó
“Tengo mi novia pedida,
por ti mi amor se acabó.
Que te sirva de experiencia
Lo que esta vez te pasó”.

No sabía que estaba armada
y su muerte muy cerquita.
De la bolsa de su abrigo
Sacó una escuadra cortita
Con ella le dio seis tiros
Luego se mató Laurita.

Les chemins de l’amour

Francis Poulenc (música) y Jean Anouilh (letra) compusieron “Les chemins de l’amour” para la obra de teatro Léocadia en 1940. La pieza ha sido interpretada por infinidad de cantantes, entre otros Jessye Norman, Angela Gheorgiu o André Schlesser (este último, con acompañamiento nada menos que de la orquesta de Georges Delerue). Alfonso de Vilallonga y Pirata Jenny, siempre a la última, decidieron embarcarse esta primavera en el proyecto de una nueva, enésima versión de Les chemins. Vilallonga vio claro desde un principio que quería alejarse de las versiones más “lírico-seniles” de la pieza. Pirata vio claro que no iba ser sencillo transformar champán francés en sidra El Gaitero, no dejarse llevar por la dulzura de la melodía y la gravedad del poema. A pesar de ello, el proyecto siguió adelante, y este es el fruto de sus desvelos.

Las imágenes utilizadas para ilustrar la espléndida versión de Vilallonga proceden de Man Ray (“L´étoile de mer”, filmada en 1928 e inspirada en un poema de Robert Desnos), Jean Vigo (“À propos de Nice”, 1930), Dora Maar, José Val del Omar, Nicolás de Lekuona y Wolf Vostell.

¡Contra! El federalismo asimétrico.

Para Onagro, mi hermano del Ebro.

Solo faltaría que no fuésemos valientes. Qué menos.
Arcadi Espada

The question is, which is to be master? That’s all.
Humpty Dumpty

Desocupada lectora:

¿Para qué sirve la belleza, me preguntas?

La belleza todo lo une, hasta a las dos culturas. Artistas y científicos coinciden: la belleza está en la simetría. Por eso desagrada el federalismo asimétrico.

La Comunidad Autónoma del País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra recaudan sus propios tributos y gestionan amplias funciones públicas. Otras, las competencias no transferidas (por el Estado a cada una de estas Comunidades, se entiende), las acomete el Estado —Defensa o representación exterior, entre otras—y recibe una suma de dinero —cupo en el caso vasco; aportación en el navarro— para financiarlas. O sea, una subcontratación como la que haría cualquier empresa de vecino.

Veamos alguna cuestión: ¿cuánto se paga? Según este artículo de título victimista —en el que solo logro sumergirme hasta el segundo lloro: “y que otras regiones españolas le han quitado una parte”, donde ya me ahogo— “Los últimos datos del INE reflejan que el País Vasco aporta el 6,13% de la riqueza estatal, por debajo del 6,24% que sirve como referencia”. Espera, ¿por qué han de pagarse los impuestos en proporción al PIB? ¿Debe Amancio Ortega pagar impuestos en proporción a su participación el PIB? La Constitución establece los principios del sistema tributario en su artículo 31.1. Uno de ellos es la progresividad. A más renta, más pago proporcional de impuestos. Quien gana el doble, paga más del doble. Así que el subtexto de ese título es anticonstitucional. Vade retro la premisa.

Aún no he inaugurado el bañador este verano, pero me atrevo a sumergirme en otros lloros: “Es solidario no solo porque Navarra paga al Estado por el 1,6% de las cargas generales no asumidas, pese a que su población representa el 1,39%”. Aquí ya no pretenden acabar con la progresividad (quien gana el doble, paga más del doble), sino que parecen pretender el pago según población. No que tú pagas la misma proporción de tu renta que Messi de la suya. Pretenden que pagues lo mismo, en número de euros, que Messi. A escote, vamos.

Bueno, he ido a la web del INE y ha sacado, con los últimos datos publicados a 29 de junio de 2021, correspondientes a 2019, la proporción del PIB navarro sobre el español: 1,685%. Si están pagando el 1,6%, aunque la cuenta hay que hacerla según cada persona y la agregación de datos puede dar resultados paradójicos, a trazo grueso, parece que Navarra, lo mismo que vimos con el País Vasco, no está cumpliendo con la progresividad fiscal.

Ahora vamos con lo más jugoso, la pregunta Humpty Dumpty: ¿quién es el amo?

Imagina, o infórmate, hay casos, una comunidad de vecinos con la siguiente situación. Están, por un lado, los habitantes del edificio y, por otro, gentes de otros bloques que usan algunas plazas de garaje. Estos otros tienen sus propios pisos pero aparcan en el sótano del edificio que nos atañe, por el que pagan una cantidad, discutible e incluso discutida, pero la pagan. Por el garaje, insisto. Llega un momento en que algunos habitantes plantean alguna mejora o reparación en la zona de viviendas. Cambiar el portero automático, por ejemplo, que no repercute al garaje, solo a los pisos. Dado que los aparcadores en exclusiva no usan, ni acudirán a la derrama del portero automático, no tiene sentido que sean parte de la decisión de si renovarlo o cuál escoger. El portero automático que sí sufragan y en el que tendrán que decidir es el de la casa donde vivan.

Emerjamos de la metáfora: si en las Trece Colonias se arengaban al grito de “No taxation without representation”, yo le doy la vuelta como un espejo y digo: que no haya representación sin tributación.

Si estas Comunidades Autónomas solo contribuyen a financiar unos gastos públicos muy específicos, solo deben tener poder de decisión sobre esas concretas materias. Un ejemplo, por seguir el hilo del videoportero. Si el País Vasco y Navarra tienen su propia televisión autonómica, donde ellos se lo guisan y ellos se lo comen —¡con fundamento!— y, en el cálculo del cupo y de la aportación, no entra el gasto de RTVE, ¿qué pintan los diputados de estas cuatro provincias decidiendo sobre lo que hacemos el resto de los españoles con nuestros servicios públicos? Disculpen, eso no lo tienen subcontratado. Pero sí votan: no se recusan del Congreso cuando se tratan estos temas. Está claro que los amos son ellos.

Por si me he explicado mal, te dejo otro caso similar a modo ilustración.

Ya solo queda desearte un buen verano: seguro no que no te faltan lloros en los que remojarte, ahora que ya viene la calor.

Y sigue bella tu camino.

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